
Hoy fui a la librería en busca de libros españoles para la primera vez. No buscaba Trampa-22 o Fiesta o El Gran Gatsby u otro libro fabuloso escrito en ingles. Hoy buscaba literatura española y buena; buscaba algo que me forzaría pensar y que podría llevar conmigo a los Estados Unidos, para disfrutarme por muchos días más.
Sin duda, el sistema de la organización de la librería era completamente distinto a todo que ya había visto en mi vida. En vez de estantes identificados con nombres de categorías muy especificas, solo vi caos total. En todos lados había un montón de libros, y muchos mezclados sin razón. Había unas señales, pero muy pocas y, peor aún, con una categoría tan general que no sirvió para nada. Literatura dijo uno. “Bueno,” pensé, “pero hay muchos tipos de literatura, de épocas diferentes y países distintos, y ¿como voy a encontrar el libro especifico que quiero?”
A pesar de la vergüenza que tuve, la vergüenza que todos hombres tienen cuando tienen que pedir ayuda, acerqué a la mujer sentada en el escritorio y la pide ayuda. “Bueno,” dije en voz alta, temblando y sintiéndome castrado, “¿Ayudarías a un pobre americano confundido?”
“Si, claro, por eso estoy aquí,” ella me dijo. “¿Qué está usted buscando? ¿Sabes los nombres de los autores o los libros?”
Le dije los nombres: García Lorca, Machado, Unamuno, Quevedo, Bécquer, Bazán, y Prados. Nombres tan famosos, tan conocidos que seguramente tuvieron que tener sus obras en la tienda. Pero la mujer estaba buscando, y buscó por diez minutos. Dudaba de que ellos tuviesen el libro en la tienda. Esperé más, y después de unos minutos mas, me puse nervioso, pero de repente, la mujer volvió, trayéndome todos los libros que pide. Tuve mis libros; ¡tuve mi tesoro!
1 comment:
Paul-
Sobre todo el blog es muy bien hecho. Solamente hay unas cosas que puedes mejorar en mi opinión. En primer lugar, hay que tener cuidado con la ortografía porque algunas veces escribiste palabras que llevaron acentos, sin acentos. Además, debes tener en cuenta que escribes para una clase, y así, tienes que evitar de usar palabras como “castrado”, hablar sobre chicas desnudas, etc. Otra cosa es que a veces puedes utilizar otros verbos en vez de un verbo que lo has repitido unas veces. Por ejemplo, en la historia sobre la librería utilizaste “buscar” muchas veces. También, tal vez puedes añadir vocabulario más alla que lo diario. Pero, como he dicho, lo que tienes aquí es bien hecho gramaticalmente y es interestante ademas.
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