Monday, February 18, 2008

La llegada #2


Se bajó del avión y entró en el aeropuerto. Treinta minutos y un taxi después, llegó en casa. Subió al séptimo piso con sus maletas, que estaban pesadísimas, como cajas de arana. Por fin, después de catorce horas de viaje, él estaba en Valencia. Les conoció al señor y a la señora, y también al gato y al perro. Los padres le parecían muy simpáticos, y el perro le parecía muy energético. Unas conversaciones cortitas y vio su cuarto por la primera vez. Y cinco minutos después, se cayó dormido.

Cuando se despertó, el gato lo estaba mirando y ronroneando. Se levantó, y le conoció a su compañero del cuarto Ryan. Los dos americanos hablaron por unos minutos, y cuando hablaban, de repente oyeron la voz de la señora. “Chicos… ¡A cenar!” Los dos fueron al comedor con mucha prisa. Estaban muy felices porque acababan de ver su cena: era un bistec, una ensalada, y unas patatas. Esta noche no había conversación…sólo el acto de masticar. Después de la cena los dos chicos, muy cansados por el viaje, se durmieron como bebés.

Se levantaron a las nueve, y los dos se ducharon. Pero fue una ducha distinta. No había cortinas, y el agua caliente y el agua frió no se mezclaron. El agua caliente se quemó, y el agua frió fue como hielo. Además, no podían ducharse por más de cinco minutos, aunque a los dos chicos les gustaban mucho las duchas largas. Veinte minutos después, los dos fueron al comedor para el desayuno, y se sorprendieron mucho. No había ni huevos ni avena ni tocino tampoco como el desayuno que comían cada día en los estados unidos. Pero había pan y frutas, y comieron un desayuno español.

Como el desayuno se acabó, se cepillaron los dientes y se pusieron los zapatos. Salieron con el señor, quien guardaba el gato en una mochila para llevarlo al veterinario. El gato lloró, porque sabía adonde iba. Caminaron por treinta minutos, y miraron todos los lugares de Valencia. Pasaron cerca del estadio de fútbol, y por fin estaban en la universidad. Se empezó una sesión de orientación, y también su aventura valenciana.

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